Embajadores de la ciencia española
No es posible concebir la ciencia sin investigadores. Una de las características de la política científica y tecnológica es precisamente esta evidencia: las personas que hacen ciencia son el elemento central de la empresa científica. No es posible diseñar una política de I+D sin prestar una atención privilegiada a la formación, movilidad e incorporación de científicos dentro del sistema de ciencia y tecnología. Sólo en torno a ellos es posible constituir las infraestructuras, los centros de investigación, los proyectos y, por supuesto, los grupos de investigación; grupos que vertebran la acción del científico y el tecnólogo más allá, en muchos casos, de los centros que los acogen y, también en algunas ocasiones, de las fronteras españolas.
Cualquier análisis del sistema español de ciencia y tecnología arroja otra evidencia: nuestro país cuenta con un excelente capital de investigadores e investigadoras que, especialmente en las últimas dos décadas, han culminado una buena formación en las universidades y organismos públicos de investigación de nuestro país. El desarrollo de la carrera científica ha llevado a algunos de nuestros investigadores a desempeñar su trabajo fuera de España. Esta comunidad científica en el extranjero -cada uno de vosotros y vosotras, que quizá accedéis a esta página por primera vez- constituye un activo muy valioso para la ciencia y la tecnología de nuestro país.
El Sistema español de Comunicación para Investigadores en el Exterior (SCIE) responde a una necesidad contrastada, tanto entre los agentes del sistema español de ciencia y tecnología como entre la comunidad investigadora en el extranjero, de mejorar la comunicación mutua. Para ello, el SCIE ofrece, en primer lugar, información sobre las novedades en las políticas de I+D y las posibilidades de trabajo en centros españoles; en segundo lugar, el portal es una plataforma que permite mejorar la comunicación entre los propios científicos; por último, es un instrumento para la colaboración de los científicos en algunas actividades importantes para el buen funcionamiento del sistema, como son los procesos de evaluación de los programas de fomento de la investigación del Gobierno. En todos los casos, se ha pretendido que el sistema no se cierre solo a personas de nacionalidad española, sino que esté abierto a los investigadores que deseen estar conectados con el sistema español de ciencia y tecnología.
Si algo caracteriza a la ciencia desde sus orígenes es su vocación internacional: es una actividad sin fronteras. Por ello, coincidiendo con la celebración en 2007 del Año de la Ciencia, queremos más que nunca que nuestra investigación esté más y mejor interconectada con todo el mundo. Y debemos apoyar que aquellos investigadores y tecnólogos que trabajan fuera de nuestras fronteras, aquellos que son -que sois- los embajadores de la ciencia española, cuenten con un lugar de encuentro y con una ventana abierta al sistema español de ciencia y tecnología. Eso es, en pocas palabras, el Sistema español de Comunicación para Investigadores en el Exterior.
Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo
Ministra de Educación y Ciencia
